sábado, 15 de febrero de 2014

LAS QUIMERAS


Las quimeras ilusiones fantasías entusiasmadas danzando libremente cantando emocionadas festejando esperanzadas amparadas sonrientes felices, asomando sus sentidos en tardes de diáfanas luces coloridas que se encienden-apagan-encienden intermitente titilando sueños esperanzas, perfumándose aromándose en gotas de vida. Las brisas deshojan uno a uno los pétalos de hermosas flores en el jardín de brillantes resplandecientes múltiples colores, hojas de miles verdes de verano que se cimbran cadenciosas asentadas en sutiles sonrisas a la vera de aquellos recuerdos que hoy se pierden en la distancia inquebrantable del período que recorre pasa avanza y camina sin detenerse en espaciados ciclos de desventurada infelicidad. Rompen los miedos, se exterminan las dudas quebrantos dolores, las tristezas de la tortura de sueños irrealizables junto con el verde ennegrecido del musgo húmedo bajando por las praderas de los sueños y ausencias del espacio de los ciclos anteriores, corroen sus desmigajadas desilusiones esparcidas en las calles vacías del alma. Se adormecen los susurros enardecidos entre los pensamientos del largo día. La luna blanca redonda, sorprendida se esconde entre las dunas del silencio, dueña de los orillados sueños perdidos entre la interminable y profunda mirada del recuerdo donde se acurrucan los antiguos pensamientos adheridos al alma. El aroma de los arándanos de verano tiernos recién cosechados huelen a aromáticas ilusiones. Las suaves hortensias humedecidas con lágrimas de rocío se agitan sorprendidas entre las piedras corroídas por los volcanes erupcionadas entre el dolor y la pasión de los enamorados, las ilusiones que todavía quedan en los corazones jóvenes transparentes aun deseosos, alojados en sueños esperanzadores del que no quisieran despertar. Los caracoles se asoman curiosos mirando de frente el sol frontal desafiante que busca las preguntas y respuestas entre los pequeños arbustos donde se posan los picaflores irisados, las abejas en busca de su alimento y las mariposas pintadas a mano por el jardinero de los cielos saltando y volando sobre las hojas de aquel florido jardín, los insectos alegran con su vuelo despertando el paisaje. Aparecen y desaparecen las ya ajenas nostalgias escondidas en los rosales florecidos. El amor invade metiéndose entre las luces y sombras del vergel, coloreados de sonrisas alegría felicidad de los seres que viven y reviven bajo el alero de las ilusiones de la vida... Las alamedas suenan como cascabeles mecidos por la brisa en aquella tarde asoleada refrescando la vida de los amantes, ellos se miran se besan se enamoran se sonríen se abrazan felices, se aman...viven...existen.